21.2.06

Las ciruelas que guardé en la hielera

Recado a William Carlos Williams

Las ciruelas que guardé en la hielera para el
desayuno y que derramaban sabor en el aire con
su olor de ciruela: Valen U$ 2.00, espero que
me las pagués.


Dos mensajes a Rubén Darío

1

¿Ha preguntado Stella por mí?

2

La vida carece de misterio
para los muertos,
y para los objetos.

La luz sólo nos muestra
lo que quiere ser visto.


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* Estos textos pertenecen al poemario Las ciruelas que guardé en la hielera, de Héctor Avellán, poeta de última promoción literaria en Nicaragua. El libro se deja leer completo en la página del autor: http://www.hectoravellan.com/ Vale la pena. Un festín de intertextualidades y desenfado. Eso.

2 Comentarios:

Blogger Mary X said...

Rodrigo
ummmm, es maravilloso el poder sensorial de esos versos, hasta pude oler el sabor, valga la sinestesia. Accederé a los demás poemas con regusto.

22/2/06 7:22 p. m.  
Blogger Rodrigo Köstner said...

Métale mano sin duda, que es un banquete.

Nos vemos en los bares.

Saludos.

23/2/06 12:39 p. m.  

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